sábado, 11 de septiembre de 2010

Un país que juega al cero a cero

Si usted se pasa 25 años viajando en el Ferrocarril Sarmiento como ganado, y de repente le dan un Fiat 600 del ´67, para usted será un lujo asiático. Un vehículo incomparablemente confortable, de envidiable aerodinámica y sedoso desplazamiento.
Que le empiece a hervir el agua del radiador cuando la temperatura ambiente supera los 20 grados o que cada 200 kms se le rompan manchón y pallier corto serán apenas descartables contratiempos fácilmente subsanables: si se mueve ya es euforia.
Si usted es hincha de un equipo del ascenso que durante años jamás le entregó un juego virtuoso, ni una sucesión de triunfos ni el placer de disfrutar de notables futbolistas, la idea de un cero a cero de visitante, cuanto menos, le apaciguará su sábado.
La perspectiva de no irse al descenso será un económico bálsamo para quien se tutea con la derrota y trata respetuosamente “de usted” al siempre esporádico triunfo. Ver un taquito se cataloga como evento orgásmico.
Hace ya mucho tiempo que en la Argentina se ha instalado y enseñoreado el verbo "zafar".
Y zafar es vivir tratando de no perder tan seguido. Zafar es tratar de empatar, zafar es jugar al cero a cero.
Uno zafa en el trabajo tratando de pasarla tranqui y poder usar el Facebook, zafa en el colegio buscando la nota mínima para aprobar, zafa de las responsabilidades total siempre las va a asumir algún otro y zafa en el congreso presentando algún proyectito para que el 19 de Julio, cumpleaños de René Orlando Houseman, sea declarado el día nacional del wing derecho.
Lo que le ocurre a la gente con la política y con los políticos no escapa a estas generalidades.
Todo el que gobierne pretenderá, invariablemente, ser fundacional....porque en la Argentina pavimentar dos cuadras ya es ser fundacional. Pero somos fundacionales igualando para abajo.
Con presidentes que pretenden instalar un tercer movimiento histórico, aviones que saldrán a la estratósfera para alcanzar en dos horas el Japón, con discursos plenos de ideología revolucionaria setentista ante la mirada de maestras jardineras que sacan fotos con el celular, o con históricas reivindicaciones nacionales y populares declamadas al reinaugurar una pileta en Ezeiza con el aplauso del bañero….
Emocionados y vibrantes discursos contra la burguesía capitalista, pronunciados por burgueses capitalistas….(¿?) La gente mira, alguno aplaude, otro bosteza, y un cana le manda mensajes de texto a su cuñada que está bastante buena.
Con los que aspiran a gobernarnos que se alían pero se divorcian antes de consumar, con la gran esperanza nacional y la mayor imagen positiva puesta en un tipo que en los últimos 5 años solamente abrió la boca para decir “que la candidatura se la recontrametan en el culo” (notable pieza de oratoria, hay que admitirlo), con legisladores que saltan de partido en partido como si la convicción política fuera directamente proporcional a la accesibilidad de fueros, con el dudoso orgullo de haber inventado al diputrucho y al “candidato testaferro”, impostor electoral nacional y popular que pone la cara y pide el voto para que asuma otro….con una justicia que avala burlas como esa, lo que habilitaría a que alguna lista presente como candidato a diputado o senador a Fidel Castro o a Chuck Norris solo con que tenga el domicilio truchado en el DNI, total va a terminar asumiendo la pelirroja amante de algún intendente del conurbano bonaerense…
Con diputadas que ponen bidones de agua en los boliches para que los chicos no gasten en botellas luego de tomar tanta droga, motociclistas identificados con extrañas indumentarias fluorescentes para diferenciarlos de los ladrones y asesinos, gobernadores que se enorgullecen de sus logros en la lucha contra la inseguridad al asistir a los velorios de la víctimas, con mil quinientos medios de comunicación que investigan, desarrollan y se ganan el sánguche cotidiano gracias al programa de TV de un señor que les paga a algunas señoritas para que muestren el culo......
Dígame la verdad: si no fuera que se trata de nosotros, ¿no sería patético?
Cuando 10 años dentro del siglo XXI escuchamos a una diputada de la nación diciendo "Les pido huevos, compañeros, huevos y a triunfar" (¿?) se patentizan las carencias que supimos conseguir y la involución cronológica de un país que se acerca peligrosamente a 1974.
Cuando todas y cada una de las exteriorizaciones de más de 5 argentinos juntos inevitablemente confluye en saltitos y cantitos de hinchada de fútbol se está mostrando una irremediable vocación de colectivo amorfo.
“Colectivo” es una palabreja que está de moda, ahora todo es un colectivo, ¿vió?
¿Se dio cuenta de que, hasta cuando estamos protestando terriblemente enojados nos abrazamos y cantamos saltando? La alegría no es solo brasileña, Petrobrás sí.
Es que la patria tribunera puede más que unos cuantos y esos cuantos se resignan fácilmente.
Mientras tanto allá afuera hay un mundo y pasan cosas, y ese mundo y esas cosas nos quedan cada vez más lejos, nos resultan cada vez más ajenos y nos miran cada vez con menor respeto, ya que no con piedad.
Lo que hace 35 años se llamaba Madrid hoy se llama Montevideo...no sé si me interpretáis lo que os quiero significar, botija….
Alguna vez dijimos que lo que la gente quisiera es vivir como la gente, y uno se pregunta, ¿es acaso tan difícil hacer una sociedad que medianamente funcione?
Si el trabalenguas traba lenguas y el asesino te asesina, ¿por qué la Argentina en casi 30 años de democracia aún no se puede regalar diez ciudades importantes con muy baja criminalidad, amplia oferta de trabajo bien pago, adecuada calidad de vida y alto respeto al ciudadano?
A 6 millones de indigentes que amarían poder tener un inodoro les proponemos “la revolución del proletariado” en un panfleto amarillento escrito en 1959... ¡¡Pará flaco, bajá a tierra, no les interesa la reforma agraria y al Che lo conocen por la cara de las remeritas, solo quieren cagar decentemente!!
No les arruinaron la vida "los grandes latifundios que sojuzgan y postergan al lumpenaje".....¡fue simplemente por la que se robaron y se siguen robando todos!
Parafraseando a Billy Clinton….No es un tema ideológico: ¡es la corrupción, estúpido!
Dijo una vez un presidente que el año 2000 nos encontraría unidos o dominados....la realidad es que el 2010 nos encuentra tan argentinos como siempre: Narcotizados ....mintiéndonos como toda la vida, discurseando por izquierda para repartir por derecha , estafándonos entre nosotros, jugando al cero a cero y, lo peor de todo, acostumbrados.
Fabián Ferrante

lunes, 6 de septiembre de 2010

A la derecha de la pantalla

Osvado Cornide, su tocayo Papaleo y el ministro Amado Boudou son tres caras del giro del Gobierno hacia el costado ideológico que jura combatir.

Hay tres características negativas que el Gobierno ha intensificado en los últimos días: el vaciamiento de la palabra, la degradación por derechización de sus voceros y el aislamiento político.
La liviandad con que los Kirchner usan y abusan de términos como “dictadura” y “delitos de lesa humanidad” sólo se explica por la utilización oportunista de un tema sagrado por el que jamás movieron un dedo en Santa Cruz. No se trata solamente de la fe de los conversos de aquellos que “hacían usura mientras a mí me buscaban para cortarme en pedacitos”, como denunció Miguel Bonasso. Es casi un monumento al doble discurso que levanten el dedito acusador aquellos que jamás presentaron ni un habeas corpus como abogados y que, como gobernantes provinciales, no organizaron ni una misa un 24 de marzo en homenaje a las víctimas. Sin embargo, hoy Néstor K habla de “dictadura mediática” y el staff de Cristina monta una superproducción por cadena nacional para quebrar al Grupo Clarín, donde se ve que hay de todo menos un crimen de lesa humanidad. Hasta Horacio Verbitsky, a quien nadie podrá acusar de opositor, con honestidad intelectual reconoció que en el informe de los “reformadores del Indec (...) tipeado con los guantes de box puestos” no aparecen evidencias demasiado concretas para semejante acusación, única que le da carácter de imprescriptible a una situación ocurrida hace 33 años.

Dos peligros se ciernen sobre el mundo de los que sí lucharon por la aparición con vida de los desaparecidos y contra el terrorismo de Estado: manipular el tema como un arma de castigo político para los no alineados con el Gobierno y bastardear palabras que se deben manejar con una precisión de cirujano. Si se iguala para abajo y una actitud autoritaria es caracterizada de dictadura o cualquier apriete es denominado como tortura o como delito aberrante, se pierde solidez histórica en conceptos que han funcionado hasta ahora como pilares en los juicios contra los genocidas de Videla y compañía. En todos los documentos presentados por el Gobierno y en todas las declaraciones judiciales de los Papaleo y los Graiver no aparece un solo mecanismo que pueda adquirir esa dimensión en la operación de traspaso de las acciones de Papel Prensa.

Consciente de esa realidad, Alberto Fernández (co-fundador del kirchnerismo, al igual que Bonasso) dijo: “A la Presidenta no hay que ponerla a decir cosas que después son difíciles de probar. Se construyó una historia que yo jamás escuché en 27 años de democracia”.

Los Graiver y los Papaleo fueron víctimas feroces del terrorismo estatal, pero una vez que fueron secuestrados y desaparecidos. Eran tiempos en que todos los argentinos, según Eduardo Galeano, nos dividíamos en cuatro: “los encerrados, los desterrados, los aterrados y los enterrados”.

La credibilidad de la palabra no sólo está en la rigurosidad de la información utilizada, sino en la boca de quien la expresa. Estela de Carlotto o Eduardo Luis Duhalde en los temas de violaciones a los derechos humanos tienen autoridad moral y consecuencia histórica.En su afán por defender al Gobierno tal vez puedan exagerar un concepto más que otro o potenciar la importancia de un caso. Pero se construyeron a sí mismos como portadores de una identidad suficiente como para que sus dichos tengan la fuerza de las verdades (o no mentiras). Podrá gustar o no lo que dicen y hacen, pero hablan desde el mismo lugar que hace más de tres décadas.

Por el contrario, el Gobierno adquirió como nuevos voceros en tres temas claves a Osvaldo Papaleo, Osvaldo Cornide y Amado Boudou, entre otros que no tienen una sola vela prendida en el altar del progresismo argentino. Papaleo, antes de ser víctima de los militares fue funcionario de Isabel Perón - José López Rega, etapa histórica que abre llagas de horror en la piel de toda la centroizquierda democrática y la militancia revolucionaria.

Los carapintadas de Aldo Rico y Seineldín, en sus alzamientos contra la democracia, contaban con empresarios amigos que solían hacerles algún aporte económico: entre ellos estaba Osvaldo Cornide, el mismo que, según reveló el periodista Maximiliano Montenegro documentación en mano, fue pieza activa en el lock-out patronal que abrió las puertas para el desembarco del golpismo de Videla, Massera y demás cómplices. Encima, un año después del asalto al poder, cuando se producía el pico de secuestros y desapariciones, Cornide publicó una carta de felicitaciones a los uniformados. Nadie puede asegurar si la actual obediencia de Cornide al matrimonio K tiene algo que ver con un fondo de 12 millones de pesos para capacitación de empleados que recibe la entidad que preside.

En el caso del ministro Boudou, su sobreactuación ha generado ironías entre kirchneristas de la primera hora, del tipo “más falso que Boudou cantando la marchita”. Su impostado lenguaje combativo, en las antípodas de su histórica pertenencia a la ortodoxia liberal, lo dejaron peligrosamente al borde del ridículo, único lugar del que, según Juan Perón, nunca se vuelve. Amado escribe su propia película Diario de motocicleta, como la del Che pero a bordo de una Harley Davidson.

Con estos y otros casos, los Kirchner confirman que se ven a sí mismos como una suerte de río Jordan que purifica hombres e ideas. Si Raúl Otacehé en Merlo sigue usando la violencia para patotear progresistas (del partido de Sabbatella o el de Victoria Donda, por citar dos) como en sus mejores épocas y no los deja ni pegar un afiche en las paredes, es un militante nacional y popular que banca a Cristina. Si los empresarios acompañan con verticalismo y se subordinan a las órdenes de Guillermo Moreno son integrantes de la burguesía nacional que banca el proyecto K junto a los trabajadores y los estudiantes. Si los jueces “exprés” resuelven rápidito que no hay nada que investigar en el enriquecimiento geométrico de Néstor y Cristina es porque hacen lo que deben y merecen ser premiados o protegidos por el Consejo de la Magistratura.

Esa es la lógica que articula el Gobierno nacional, y por eso casi no pueden respirar sin polarizar y descalificar al mismo tiempo. Dicen que hasta ahora no les ha ido mal con ese criterio de la elección permanente del enemigo. Que el odio es un motor poderoso de la historia y que la guerra popular y prolongada los mantendrá en acción hasta el último día de su mandato. Hay que reconocer que, en eso, tienen razón.
Alfredo Leuco

domingo, 5 de septiembre de 2010

Los K y los DD.HH.

Más que una hermosa historia, Alicia en el País de las Maravillas es un ensayo de alta epistemología. Lewis Carroll juega con la fantasía, la fusiona con la realidad y logra que aparezca una verdad que, hasta ese momento, había estado encubierta. Esa es la razón que transparenta el espejo. Las verdades ocultas detrás de las engañosas apariencias. Y las metáforas de Carroll son un camino hacia estas verdades. Esta breve introducción ayuda a comprender el significado del Caso Graiver dentro del relato de los derechos humanos que el kirchnerismo ha construido en estos últimos siete años. Los Kirchner como Carroll, aunque claro que con grandes diferencias intelectuales y sin ninguna belleza, han buscado reconstruir la historia de los Derechos Humanos en la Argentina de los años 70 mezclando hábilmente la realidad del horror del Terrorismo de Estado con fantasías heroicas absolutamente mentirosas. Y hacen esa reconstrucción histórica con la sola finalidad de construcción de Poder. Los Derechos Humanos no son para el Gobierno ni un valor ni una ética, son sólo y exclusivamente un elemento central en el diseño de poder. En realidad los Kirchner nunca militaron a favor de causas de Derechos Humanos. Su protagonismo en la época de los 70 fue la de los ganadores del modelo militar. Sus heroísmos son falsos. Pero debe reconocerse su habilidad política para haber modificado esa realidad histórica y apropiarse con enorme eficacia del drama más sangriento que vivió el pueblo argentino y construir con esa apropiación Poder Político y Poder Económico. Pero los Derechos Humanos del Kirchnerismo fueron más allá: sirvieron además como un eficaz instrumento de premios y castigos sociales y de intimidaciones legales. A los amigos del Poder se les perdona todo y a los enemigos nada. Los Derechos Humanos son así el instrumento de absolución y condena. Dos grandes comisarios políticos tienen estos vergonzantes Derechos Humanos: un periodista sin ningún antecedente en la materia, que extrañamente se apropia de un Organismo de Derechos Humanos, y que hoy es responsable de los servicios de inteligencia del Gobierno; y un secretario de Gobierno que cobra una millonaria indemnización por su prisión política sin haber estado un sólo día preso. Pero así como sucede con Alicia en el país de las Maravillas la verdad termina siempre apareciendo. El Caso Graiver marca el fin del relato kirchnerista de los derechos humanos. Para entender esta afirmación se hacen necesarias ciertas precisiones conceptuales.

¿Qué son los derechos humanos en serio? La sociedad ya no sabe qué pensar sobre los derechos humanos y tiene serias dudas sobre sus protagonistas más emblemáticos. Comencemos recordando que los DD.HH. son una idea ética, una respuesta social plena de eticidad que nace después del horror de los campos de concentración de la Segunda Guerra mundial. La conciencia universal se da cuenta de que los mayores horrores para la condición humana los podía causar el propio Estado. Allí aparece el concepto de Terrorismo de Estado. Los derechos humanos son así valores universales de la persona humana más allá de razas, de géneros, de nacionalidades, de ideologías o de pertenencias políticas. Son valores provenientes de la condición humana que ningún Estado puede violar y que ningún gobierno se puede apropiar. Los DD.HH. pivotean sobre la dialéctica individuo/Estado. Son un freno a los abusos del Poder de los Estados y de los Mercados. Ese “significante” tiene, hoy, tres “significados”: es una novedosa idea política que quiebra el concepto de soberanías ilimitadas de los Estados, es un plexo de legalidad operativa fundado en Tratados Supranacionales y es una nueva idea ética comprometida indisolublemente con la Ley del Estado de Derecho.
El concepto de “derechos humanos” no sólo no admite, sino que es contradictorio con toda conducta marcada por la soberbia, intolerancia o prepotencia. Ya en los 70 Cortázar, en la revista Crisis, definía al fascismo como sinónimo de soberbia, prepotencia e intolerancia, sea de izquierda o de derecha. El relato K de los derechos humanos es una versión claramente fascista en términos de este escritor. Pero el corte más grave del relato K con la esencia verdadera del pensamiento universal de los derechos humanos lo da su escaso compromiso con la legalidad democrática y su alta vinculación con la corrupción. Todo mal. El Derecho de los derechos humanos hunde sus raíces en Alexis de Tocqueville cuando en su libro La democracia en l’Amerique sostiene que la democracia más que un sistema de elección de gobernantes por gobernados, es un sistema de valores. Valores de respeto al que piensa diferente. En el relato K el que piensa diferente es un enemigo al que hay que eliminar.

Yo vengo del campo de los DD.HH. en serio. Me tocó ser uno de los pocos abogados que en la década de los 80 defendió jurídicamente a la mayor parte de los sobrevivientes de los campos de concentración (87 víctimas). Con el “Caso Birt” somos los primeros argentinos en abrir la jurisdicción de la Comisión Interamericana de DD.HH. el 15 de Febrero de 1989. Fui copatrocinado por juristas de las principales universidades americanas. Con esa autoridad moral hablo con vergüenza y con tristeza del relato K sobre derechos humanos que desgraciadamente ha invadido diversos escenarios institucionales. La Comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados de la Nación, que integro desde hace dos años, no debate nada que no sea de claro apoyo al Gobierno. El 90% del trabajo parlamentario en esa Comisión consiste en declaraciones de homenajes y beneplácitos a proyectos de amigos de Gobierno y en declaraciones de repudios y condenas a enemigos políticos. La venganza supera el compromiso ético. Por su parte la Secretaría de Derechos Humanos maneja un presupuesto superior al Ministerio de Salud y distribuye indemnizaciones y subsidios en base al criterio kirchnerista de amigo/enemigo.

Concepción bélica de la política. El Caso Graiver marca un fin de ciclo. Quizás sea la impunidad en el ejercicio del Poder lo que ha llevado a la Sra. Presidenta a cometer este enorme error político. Pretender enmarcar este caso como un paradigma de violaciones masivas a DD.HH. o como un crimen de lesa humanidad en los términos del art. 6 del Tratado de Roma más que un error es un horror. Un banquero de dudosos antecedentes que maneja dinero del lavado, de la corrupción de centrales atómicas, de los crímenes de la triple A y, por si eso no fuere suficiente, también de los sobornos de secuestros criminales de Montoneros, no puede ser presentado como un abanderado de los derechos humanos. Una viuda que es brutalmente amenazada por Montoneros y luego torturada por los militares de Massera con la única y común finalidad de hacerse con la plata de los secuestros es sin duda una víctima de violaciones a Derechos Humanos. Pero su secuestro y tortura, más que por ideología o militancia, fue por la plata. El relato K omite que el caso Mackentor tuvo 18 Consejos de guerra y sus empresas fueron intervenidas y vaciadas. En este caso, la Presidenta niega todo derecho ético y todo derecho legal (ver P/ 611 CIDH) porque Mackentor no está dispuesta a pagar por favores del Gobierno.

Los testaferros de la Presidenta. Quizás lo mas llamativo de la exposición de la Presidenta hayan sido las tres referencias que hace a un testaferro de David Graiver. Debe saberse que para el diccionario de la Real Academia testaferro es un “presta nombre” que es usado en el hampa para encubrir delitos. La Presidenta habló con verdadera emoción de este testaferro de Graiver que no hacía otra cosa que blanquear dinero de secuestros y sobornos. No sólo le asigna verosimilitud a sus dichos y honor a su palabra sino que la asocia a los derechos humanos. Y qué decir del testimonio de Papaleo, funcionario de López Rega. Me pregunto qué dirán aquellos honestos militantes del oficialismo que fueron víctimas de las Tres A. ¿Qué dirán los Pujadas, los Vaca Narvaja, los herederos de Atilio López, los Gullo, los Obregón Cano?

La concepción heroica de la derrota. Lo cierto es que el relato de los derechos humanos del kirchnerismo ha derrapado y los argentinos debemos estar alertas y ser muy prudentes para evitar sangre. Porque el juego bélico de la política que propone el Gobierno incluye un visión heroica de las derrotas. El peor sueño del kirchnerismo es el helicóptero de De La Rúa. Nunca lo admitirán. Vivimos en situación de riesgo democrático y debemos ser muy sensatos. Y sobre todo entender de una buena vez que el problema argentino no es económico, sino político y cultural. Que la riqueza de las naciones en el siglo XXI pasa por la riqueza institucional. No hay país en el mundo de hoy que ofrezca calidad de vida a sus habitantes sin un sistema de valores democrático en acción. Dos modelos de país se enfrentan hoy en la Argentina. No se trata de opciones entre personas ni entre partidos ni entre viejas izquierdas y derechas. Sino entre una cultura de la legalidad vs. una cultura autoritaria de corrupción. Una matriz cultural autoritaria y una liviana convivencia con la corrupción son los males a vencer para tener un país diferente. Ningún programa de gobierno alternativo al kirchnerismo tendrá éxito si previamente no decimos qué hacer con los tres ejes de la decadencia argentina: a) ¿Qué hacemos con la pobreza estructural de un 30% de nuestros compatriotas? ¿Seguimos con la ayuda clientelar o buscamos sacarlos de la pobreza?; b) ¿Qué hacemos con la corrupción estructural de la Argentina? ¿La seguimos tolerando social y judicialmente o comenzamos a castigarla?; c) ¿Qué hacemos finalmente con la Justicia argentina con tantos jueces del poder y con tan pocos jueces del ciudadano de a pie?

Volvamos a Lewis Carroll. La caída del relato K de los derechos humanos nos da la oportunidad de cruzar el espejo y encontrar las verdaderas opciones que como país tenemos y de clausurar las falsas opciones con las que hemos vivido engañados. Los DD.HH. no permiten venganzas ni desmemorias ni son anclaje en odios del pasado. Son garantía de justicia y de verdad, pero siempre en el marco de la ley y del respeto al que piensa diferente. Y esta es la clave cultural de un nuevo paradigma de gobernabilidad que nos permita construir un modelo diferente de país con crecimiento económico sustentable, con justicia social, con paz interior y sobre todo con ley.
Juan Carlos Vega