miércoles, 16 de junio de 2010

Karanchos en Gualeguaychú (La política carroñera)

“Carancho” es la última película protagonizada por Ricardo Darín. El término carancho vincula irónicamente, a abogados deshonestos con el ave de rapiña: ellos conforman organizaciones mafiosas para sacar provecho de indigentes que sufren accidentes de tránsito, mediante el cobro de indemnizaciones a las compañías aseguradoras involucradas. Al indigente le dan monedas, y los caranchos se quedan con cifras millonarias. Para ello confluyen en estas organizaciones policías, médicos de guardia, conductores de ambulancias: todos alivian sus miserias económicas al avisar al carancho de un accidentado nuevo, dándoles éste una comisión por su colaboración.

El protagonista exorciza su culpa con este razonamiento: “Si no existiéramos los caranchos, estos pobres miserables ni siquiera recibirían lo que nosotros les conseguimos”. Como describe la película – basada en hechos reales - todo vale: fraguar accidentes viales, al extremo de romper huesos de un indigente con una maza previo a la puesta en escena de un auto atropellando al mismo; ejercer como abogado a pesar de tener suspendida la licencia, timar a ignorantes…


Hoy un te quiero, mañana…

Las noticias relativas al corte del puente internacional Gualeguaychú-Fray Bentos hablan de una probable inminente decisión de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú de levantar el corte del puente 2 meses, a cambio del monitoreo ambiental dentro de la planta de la pastera UPM (ex Botnia). Esta respuesta obedece a la innovadora belicosidad de la administración Kirchner contra el corte: se le dio aire a la repetida orden del juez de Concepción del Uruguay, Gustavo Pimentel, de liberar el bloqueo e identificar a sus responsables, firmando la presidenta Cristina Kirchner un decreto para que el procurador general del Tesoro Joaquín da Rocha se presente como querellante en la causa.

Cuatro años atrás, en mayo de 2006, su marido y ex presidente Néstor llevó de las narices a sus ministros y a 17 gobernadores al corsódromo de Gualeguaychú a un acto multitudinario en apoyo al corte: “apoyamos la causa nacional”, “este problema la Argentina lo asume como propio”, “tenemos razón, el derecho está de nuestro lado”. El repudio contra la por entonces Botnia y el gobierno uruguayo se hablaba en términos de “nosotros”.

Los protagonistas del corte no pueden creer que el mismísimo jefe de Gabinete Aníbal Fernández dio cátedra acerca de los 18 delitos penales con los cuales el Gobierno los acusaría. Vale recordar que Fernández a lo largo del conflicto fue Ministro de Justicia y de Interior, y que anteriores fallos del juez Pimentel fueron desoídos por el Gobierno.


La nueva vieja gran estafa

Quienes hoy se sienten estafados se asumen que fueron demagógicamente usados. Más allá del problema ecológico de las pasteras a nivel mundial, de la supuesta falta de respeto del gobierno uruguayo a los postulados del Tratado del río Uruguay o del resentimiento de la pérdida nacional de inversión extranjera – un rumor instalado de vieja data habla de un pedido de “colaboración” excesivo de las antiguas autoridades entrerrianas a la ex Botnia – la administración kirchnerista fue fiel a su lógica de estudiante secundario: mostrarse intransigente, forzar la intervención de un Tribunal Internacional y terminar desconociendo su fallo. Jamás se planteó una solución civilizada al disparate de tener cerrado desde hace más de cuatro años un puente internacional por el accionar de un puñado de vecinos.

Y en eso la lógica kirchnerista se emparenta con los caranchos. ¿Surge el conflicto de tinte ecológico en Gualeguaychú? Se “manijea” hasta el infinito, todo sea por quedar como gobernantes progres a favor de la ecología. Si del apostolado eco-kirchnerista alguien duda, mejor preguntar sobre su veracidad al diputado Miguel Bonasso respecto al compromiso de la Presidenta con la ley de protección de glaciares…

Pero se puede jugar con el tiempo, más lejos, más cerca. ¿El doctor Borocotó anda perdido? Listo, el en ese momento ambulanciero Alberto Fernández – hoy mala palabra para los karanchos – modula por radio a la organización y es cooptado por el kirchnerismo. ¿Transversalidad o travestismo político? No importa, hay que agradecer el neologismo: borocotización (aunque los malintencionados dicen que ya existía un sinónimo, el “panquequismo”).

¿El presidente de la AFA Julio Grondona no logra que el maldito monopolio acepte financiar el despilfarro de los dirigentes de los clubes de fútbol?: listo, “Fútbol para Todos”, pagado por todos. El fútbol es el nuevo opio de los pueblos, por lo cual es vital televisar gratis partidos todos los días de la semana. No importa que genere sólo millonarias pérdidas. Otro ambulanciero avisa que periodistas conocidos habían sido dejados de lado por los multimedios autoritarios y los karanchos los rescatan: suman desde el respetable Alejandro Apo – abandonado por el Grupo Prisa – hasta al ahora relator del pueblo Marcelo Araujo. Sí, el mismo que era sinónimo de menemismo, el que brindó por el triunfo de Chiche Duhalde en vivo en plena veda electoral, y aún así Chiche perdió…

Ya que hablamos del “mejor Presidente de la historia”, si ya como Senador sorprende con útiles y pícaros faltazos que boicotean a la oposición, el doctor Menem merece que el ambulanciero Miguel Pichetto avise de su situación y los karanchos lo premien con unas migajas, nombrando a su subjefe de despacho Nicolás de Vedia en la estratégica Dirección de Comisiones del Senado…

Y siguiendo con el Congreso, si el Diputado “progre” Martín Sabbatella ayuda con otro faltazo a no lograr quórum para tratar la ley de impuesto al cheque, el ambulanciero estrella Julio De Vido interviene y la ínfima comisión consiste en destrabar el envío demorado desde 2006 de $ 19 millones para reacondicionar el hospital zonal de Morón. “Tenemos autonomía partidaria, no somos kirchneristas”, dijo Sabatella sin ruborizarse…


¡Al infinito…y más allá!

¿Hay conflicto con el agro? Otro ambulanciero ayuda y se coopta con un cargo a María del Cármen Alarcón, y con puestos de trabajo a la senadora Roxana Latorre.

¿Los sindicalistas colaboran y silencian la falsificación de índices inflacionarios? Interviene el ambulanciero Carlos Tomada y se los premia con paritarias exorbitantes, vista gorda al desmanejo de sus obras sociales, congelamiento de sus causas judiciales…

¿Algún juez anda con problemas, por su vida privada – doctor Oyarbide – o por no privarse de buena vida – doctor Faggionatto Márquez -? Algún ambulanciero los convence de que, colaborando, se los sostendrá hasta donde se pueda…

¿Gobernadores económicamente desahuciados, intendentes sin fondos, barras bravas ávidos de más impunidad, presidente de país vecino se resiste a votar a favor en la Unasur? Siempre alguien avisará a los karanchos, estos asistirán con migajas a los miserables y el modelo gozará de buena salud y apoyo… mientras haya efectivo, como diría el querido Negro Olmedo.
Tomás Ryan

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